Oportunidades y retos para empresas e instituciones ante el aumento de la población sénior

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14-06-2022

La esperanza de vida aumenta y con ella cambia la percepción que hasta el momento se tenía sobre el envejecimiento. “La experiencia vital de ser mayor hoy no es comparable con la que tuvieron las personas que lo fueron hace 30 o 40 años”, apuntan desde Silver Economic Group (SEG). En su estudio “Los Sénior. Tendencias y retos para empresas e instituciones”, la compañía muestra cuál sería la realidad de este colectivo en España y Portugal, centrándose en la población de entre 55 y 75 años. Las nuevas tendencias demográficas apuntan a un crecimiento de los grupos de mayor edad, un fenómeno que, previsiblemente, seguirá acompañándonos en el transcurso de los próximos años. Basándose en datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el estudio muestra como de suponer actualmente el 33% de la población de nuestro país, los mayores de 55 años pasarían a ser el 40% en 2030.

La transformación cultural que se estaría produciendo en torno al proceso de envejecimiento se vería reflejada en el desarrollo de programas e iniciativas orientadas a fomentar el envejecimiento activo y saludable, poner en valor el talento sénior o impulsar la silver economy o economía de plata. En lo referido a este último punto, el estudio destaca la importancia de potenciar este espacio de mercado que “genera trabajo, riqueza y bienestar para la sociedad en su conjunto y es uno de los motores identificados para la reactivación económica”. Para ello, resulta imprescindible identificar las necesidades que presentaría este grupo poblacional, lo que precisa escuchar al colectivo, mostrándose como uno de los grandes retos que han de abordar empresas e instituciones a la hora de proporcionar soluciones punteras a unas demandas crecientes.

 La propia deriva que estaría tomando nuestra pirámide demográfica habría forzado la adopción de medidas que logren dar respuesta a los desafíos que tal situación plantea. Prueba de ello, lo encontramos en la reforma del sistema de pensiones, en la que actualmente se encontraría trabajando el Gobierno, centrada en garantizar la sostenibilidad del modelo a largo plazo. Entre los cambios introducidos, destacan aquellos orientados a alargar la edad efectiva de jubilación y desincentivar las prejubilaciones, dos cuestiones que indudablemente repercuten en el talento sénior. Tomando como referencia el elevado número de jubilaciones acordadas entre la empresa y los trabajadores que habrían tenido lugar durante las últimas décadas, ante el deseo de las compañías de reducir costes y promover la entrada de profesionales más jóvenes, el estudio haría hincapié en el déficit de profesionales cualificados que estaría empezando a darse en diferentes sectores. “En breve plazo las empresas no sólo no se podrán permitir el lujo de prejubilar a sus profesionales cualificados, sino que tendrán que competir entre ellas para evitar que sus profesionales cambien de compañía”, recoge el documento.

Por su parte, las instituciones han de trabajar para fomentar el envejecimiento activo y saludable y construir una sociedad intergeneracional promoviendo actividades orientadas a combatir el deterioro físico y cognitivo, combatir la soledad no deseada mediante la consolidación de redes de apoyo y la coordinación efectiva de las instituciones implicadas o reducir la brecha digital, situando a la persona en el centro y ofreciendo soluciones basadas en diferentes capacidades.