Profesionales y clientes, una relación basada en la confianza

04-06-2021
Construir una relación de confianza entre profesional y cliente supone uno de los principios básicos sobre los que ha de regirse toda actividad profesional, más aún cuando esta se encomienda a cuestiones que particularmente así lo demandan, como pudiera ser la gestión y tramitación de pensiones y prestaciones de un colectivo. Siendo este el campo de actuación de los profesionales habilitados de clases pasivas, entre sus cometidos se encuentra la relación diaria con funcionarios civiles y militares, en activo o retirados, amparados por el Régimen de Clases Pasivas del Estado, principalmente. Ello hace que gran parte de los mandatarios de estos servicios sean personas mayores, quienes ante la inseguridad que les puede generar determinadas situaciones, buscan que su profesional de referencia ofrezca de manera solvente diversas respuestas a sus inquietudes. Hemos elaborado el siguiente texto, encaminado a identificar los principios básicos sobre lo que podría sustentarse toda actividad profesional, fortaleciendo la relación de confianza que se va alimentando poco a poco entre ambas partes.


Formación continua: Ampliar las competencias profesionales, mediante actividades que promuevan un aprendizaje ininterrumpido a lo largo de la carrera laboral de una persona, supone un valor añadido para su ejercicio profesional. Un conocimiento renovado permite al profesional contar con mayor margen de actuación a la hora de solventar determinadas situaciones, a la vez que repercute una mayor seguridad y tranquilidad para el destinatario del servicio.


Visión interdisciplinar: Relacionada con la formación continua, contar con competencias en diferentes especialidades hace posible que las personas puedan encontrar soluciones más allá de un campo de actuación determinado. Trasladando esta cuestión a la realidad de los habilitados de clases pasivas, muchos de estos profesionales cuentan a su vez con una trayectoria laboral como Graduados Sociales, Gestores Administrativos, Abogados o Agentes de la Propiedad Inmobiliaria, entre otros, lo que amplía su visión profesional sobre una materia o favorece la consolidación de redes interdisciplinares, lo que posibilita tener en cuenta el criterio profesional de otros compañeros.


Escucha activa: Lejos de ceñirse a cumplir única y exclusivamente con la práctica profesional, practicar la escucha activa resulta imprescindible para generar ese clima de confianza entre profesional y cliente, mediante el que cimentar relaciones más personales. La puesta en práctica de esta habilidad posibilita una comunicación más efectiva, gracias al valor de la empatía.


Perspectiva intergeneracional e integradora: La heterogeneidad de un mismo colectivo implica que los servicios puedan ser adaptados según las necesidades de las personas que lo conforman. Para ello, es necesario adoptar una visión intergeneracional e integradora, que permita garantizar la calidad de los servicios, especialmente ante cuestiones como la digitalización de muchos de ellos.


Código deontológico o institución que ampare el buen ejercicio profesional: Dentro del ámbito de las corporaciones colegiales, los Estatutos Generales, así como los códigos deontológicos se han consolidado como una seña de garantía de la práctica profesional y contexto de actuación profesional, mediante la que poder hacer frente a posibles prácticas inadecuadas por parte de los profesionales de una misma profesión.


Desde el Consejo General de Habilitados de Clases Pasivas se trabaja con ilusión para garantizar que en todo momento la actividad desempeñada por cada uno de los profesionales que forman parte de la corporación cumple con unos criterios de calidad. A través del cumplimiento de estas cinco bases o principios, buscamos prestar los mejores servicios a quienes depositan su confianza en nuestra labor.